martes, 26 de mayo de 2009

Pérdida



El sentimiento de perder algo es terriblemente catastrofico. Perder ese algo que cuidamos tanto de no hacerlo, que nos hace tanta falta y que, como si perteneciera a una fuente de poder extraordinaria, nos mantiene con fuerza, vitales, con alegría, y a su ausencia solamente dejamos de soñar con un mañana junto a su existencia. Todo se contrae en una mueca de aguda dolencia dentro, sin encontrar un punto exacto donde acometer contre ella. Nos duele todo, nos sentimos flotar como un fantasma sin rumbo y sin explicación coherente de por qué permanecemos aqui y no en otro lugar donde no querramos ya ver, ni oir, ni siquiera la gracia exquisita de sentir nada. Ni el aire rozando las mejillas, ni la caricia agradable de alguien especial. Solo la querencia de oscuridad en la que pretendemos ser absorvidos y no despertar hasta que todo termine, el mundo tome calma y nos escuche o, en el mejor de los casos, nosotros escucharlo a él y entenderlo. Con la perdida, todo se hunde, las mañanas ya mueren en un amanecer marchito, sin sentido, sin sol, la gente se vuelve nadie a nuestra vista, no sentimos calor, ni frio, amor ni odio, vida o muerte.
¿Pero, no es eso lo que necesitabamos para salir a flote?
No, eso no era para salir a flote, era para asechar un recondito recuerdo que no sabemos donde ha de empezar ni mucho menos, donde acaba.
¿Por qué nos lamentamos con la perdida de ese objeto, persona, sueño o deseo tan preciado que tal vez nunca cuidamos de no perderlo? Si hasta el momento no necesitaba atencion de mas, especulamos con la propia ilusion de que eso jamás nos pasará, mientras estemos felices, le restamos importancia y no cuidamos como deberiamos. Luego, lamentamos con alma y luto la pérdida.
¿Por qué no pusimos mas atención antes, o un simple cuidado de no perder, una simple caricia, un simple si, un simple abrazo que no cuesta ni una sola moneda material, y es tan rica en leguaje dramaticamente amoroso? ¿Por qué no valoramos a quienes tenemos al lado, protegemos y tratamos de entender la libertad, sin caer en la pecaminosa accion de hacernos poseedores de esencias que no nos pertenecen?
¿Por qué valoramos las cosas que ya hemos perdido?
¿Por qué somos tan jodidamente estupidos y complejamente sin sentido común?
No quiero mas. Siento que estoy perdiendo algo que hace rato vengo cuidando. Y varias veces, en esas tardes irrompibles, en esas noche en vela eterna, en esas mañanas nubladas, me pregrunto: ¿Será que no estoy cuidando bien a la persona que quiero? ¿Seré tan estupido de no darme cuenta? ¿Me vuelvo tan insoportablemente egocentrico y traidor conmigo mismo para tratar de igual manera a los demas? ¿Que CARAJO ES LO QUE HAGO MAL? POR FAVOR, QUE ALGUIEN ME DIGA. Lo necesito urgentemente.
Y otras tantas me pregunto: ¿Por qué me siento tan despotamente una mierda, tan estupido al creerme cosas que no tengo razon inteligente para hacerlo? ¿Por qué sigo creyendo en la palabra de personas, que es el dia de hoy, que no tengo una imagen clara, con sus secretos, prohibiciones y entorno turbio? ¿Que me diferencia de los demas? ¿Por qué es un dia una persona y otro dia yo? ¿Por qué tantas prohibiciones para mi, tantos negativos, tantos si, que son tal vez y se desenlazan en un rotundo No? ¿Qué nos diferencia de los demas?
Pero a veces el problema no es querer, el problema es que los demas no sientan lo mismo.
¿Sobrevaloro a la persona porque la estoy perdiendo? ¿O siempre la sobrevalore y nunca me perteneció? Esto solo me lo puede contestar una sola persona. Una persona que creo que estoy perdiendo no llegando a dislucidar si solo es por exclusiva culpa mia.

No hay comentarios: